Las mujeres privadas de la libertad crearon, durante dos semanas, los vestuarios que los bailarines lucirán el próximo sábado 10 de febrero en el desfile inaugural de la Vía 40.

En la elaboración de un vestido, cada interna dedica aproximadamente 30 horas entre patronaje, corte, costura, tejido, y detalles.

La preservación de la cultura y el patrimonio del Carnaval de Barranquilla abre oportunidades para la resocialización de personas privadas de la libertad, y como muestra de ello está el trabajo desarrollado por las internas del Centro de Rehabilitación Femenino Distrital El Buen Pastor, quienes han sido las encargadas de crear el ajuar que los bailarines de los programas de formación de la Secretaría Distrital de Cultura y Patrimonio lucirán durante su desfile en la Batalla de Flores de la Vía 40.

Plasmar el talento y arte para estos vestuarios de Carnaval se da gracias a Manos Libres, la iniciativa de la Secretaría Distrital de Gobierno que hace referencia al compromiso de las personas privadas de la libertad que buscan transformar su historia de vida por medio de sus manos, creatividad y talento. En esta oportunidad se articula con la Secretaría de Cultura y Patrimonio para apoyar el desarrollo de los jóvenes de los programas de formación.

«Qué lindo trabajo el que realizan estas mujeres que están haciendo el vestuario de los distintos programas de formación que ofrece la Secretaría de Cultura y que van a entrar en escena en el Carnaval de Barranquilla. Es un trabajo loable, bonito, pero además es un instrumento también de resocialización, tal como lo ha indicado el alcalde Alejandro Char, al expresar que en todos los rincones de Barranquilla se hace Carnaval”, dijo el secretario de Cultura y Patrimonio, Juan Ospino Acuña.

Las 100 mujeres que hacen parte de este proyecto encuentran alegría y propósito en la celebración del Carnaval de Barranquilla de una manera única. Al sumergirse en la creación de vestidos y accesorios para el Carnaval, ellas resignifican la importancia de las segundas oportunidades, a través de estrategias de resocialización. “Gracias a esta oportunidad, mis compañeras y yo nos sentimos muy útiles y orgullosas de tener unas manos trabajadoras, y de mostrarle a la gente allá afuera que sí somos capaces de cambiar», señaló Dareidis García, interna de El Buen Pastor.

“Desde la Secretaría de Gobierno, y siguiendo las instrucciones del mandatario distrital, visitamos el centro de rehabilitación El Buen Pastor, donde vimos cómo estas mujeres están elaborando los vestidos que disfrutarán los jóvenes que están en los programas de formación de la Secretaría de Cultura. Destacamos la importancia que tienen estos procesos de socialización, los cuales seguimos fortaleciendo y apoyando para que ellas sigan construyendo tejido social”, afirmó Nelson Patrón, secretario de Gobierno.

A través de Manos Libres, las personas privadas de la libertad tienen la posibilidad de acceder a formación académica y capacitaciones laborales para la creación de productos artesanales a través de diferentes unidades productivas como bisutería, modistería, marroquinería, ebanistería, panadería, entre otras. “Es esencial respaldarlas durante su tiempo aquí dentro, como después de su liberación, porque en sus manos tienen un talento con un gran potencial de generar resultados significativos”, aseguró Nancy Brievas, voluntaria del programa

Compartir