La tradición más representativa de los soledeños en materia de puesta en escena, es, sin lugar a dudas, el ceremonial de la muerte, un desfile callejero que evoca los asaltos que en los siglos XIX y XX, hacían miembros de las barriadas, a la casa de la reina de turno, para llevar una lucha hasta el escenario natural, como es el cementerio, para exaltar el triunfo de la vida.
Este jueves, durante el lanzamiento de lo que será el evento en 2019, se recordó cómo nació la tradición y los cambios que se han dado a través de los años, qué novedades trae el mismo, y se exaltó, por parte de la secretaria de Cultura de Soledad (e), Katyna Pugliesse, que esta tradición se mantendrá en el tiempo por la cantidad de niños que, disfrazados de muerte, estuvieron en el evento.
De acuerdo con el cronograma de la organización del ceremonial de la muerte, el 11 de enero próximo será la izada de la bandera, y desde ya la reina Paula Luna hizo un llamado a las reinas de todo el departamento para que hagan parte de esta bella tradición presentándose con sus grupos de muerte y tomarse, entre todas, las calles de soledad el próximo 20 de enero, día de San Sebastián.
De acuerdo con el historiador Fernando Ferrer, uno de los creadores del ceremonial de la muerte, para la versión número 21 del evento habrá dos desfiles, el primero en la tarde, en que participarán solo niños, y en la noche el de adultos.
Además, el asalto tradicional se hará a la reina en su palacio real y posteriormente la corte se dirige al barrio Hipódromo para unirse al desfile que llega a la plaza central. Como propuesta de la reina Paula Andrea, se estudia la posibilidad de hacer la lectura del bando, ese mismo día, desde uno de los balcones del Museo Bolivariano.
El profesor Ferrer explicó que durante parte de los siglos XIX y XX, y hasta la década de los 70, la muerte asaltaba a la reina en su casa y, tras secuestrarla, la hacía su ‘esclava’ hasta que llegaba a la plaza del cementerio donde se libraba una lucha que terminaba con el triunfo de la vida representado por su majestad, la reina del Carnaval.