Hoy el norte de Barranquilla no olió a problema sanitario, olió a abandono humano. Mientras el tráfico se detenía en la calle 90, el verdadero bloqueo era el de una sociedad que celebra el rescate de 90 perros, pero ignora el naufragio mental de la mujer que los cuidaba.
La protesta de hoy no fue por una casa sucia; fue el reclamo de un ser humano vulnerable que, en su soledad, construyó un mundo que hoy las autoridades le devolvieron en escombros. ¿Es justicia o es simplemente quitar de la vista lo que nos incomoda?»
