El cerco contra la prófuga excongresista del Partido Conservador, Aída Merlano Rebolledo, se empezó a cerrar con la publicación de un cartel de  ‘Se busca’, emitido por la Policía en el que ofrecen una recompensa de hasta $50 millones  para quien dé información que conduzca a su captura.

A la divulgación del cartel se une la detención de su hija Aída Victoria Merlano en Barranquilla. La teoría del ente acusador es que la joven habría apoyado el plan de fuga.

Por otra parte, trascendió que fue expedida una orden de captura en contra del odontólogo Javier Guillermo Cely, quien presuntamente atendió a la hoy fugitiva. Sin embargo, la boleta de arresto no se hizo efectiva, porque el dentista no se encontraba en la dirección que informó en la primera declaración a los investigadores de la Fiscalía.

En la tarde del jueves, la firma Soto & Ramírez emitió un comunicado en el que aseguraban que su cliente “no conocía de los fines perseguidos por la exsenadora Merlano” y revelaron que Cely Barajas, un militar retirado del Ejército, habría pedido una segunda diligencia ante los fiscales para explicar algunas “circunstancias de tiempo, modo y lugar en el que conoció a la exsenadora” y precisará, según Soto y Ramírez, que él no era el arrendatario del consultorio “sino un prestador de servicios profesionales como rehabilitador oral”.

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