Quién lo diría. El lugar donde las colombianas han vivido el júbilo en el pasado, también fue el mismo para la primera consagración de Camila Osorio (Equipo Colsanitas, Club Comfanorte). Parece que la Copa Colsanitas tiene un encanto especial y de ello podrían dar fe Fabiola Zuluaga y Mariana Duque. La primera ganó cuatro de sus cinco títulos aquí; la segunda cosechó en esta tierra su único WTA. Ahora Camila estrena su palmarés en el torneo más importante de Colombia y de Sudamérica. Sin dudas, un cuento de hadas.

“Esta semana ha sido de locos (risas) Una semana de ensueño, me siento en un sueño donde no me quiero despertar”, expresa la colombiana en su primera frase quien además recuerda cuando en 2010, precisamente la última vez que una colombiana triunfó en la Copa Colsanitas (Mariana Duque), imaginaba el momento cuando ella estuviera en ese escenario.

“Cuando Mariana Duque ganó el torneo en 2010 yo estaba detrás de ella porque hacían el torneo de chiquitos y yo me lo gané, así que quería una foto con ella sí o sí. Para mí siempre fue una ilusión jugar aquí. Ahora ver que gané mi primer título WTA es algo increíble”, sostiene.

Así, Camila Osorio supo que cuando se tiene la oportunidad de jugar en el torneo de casa, siempre hay que entregar la mejor versión. La colombiana exprimió al máximo el acceso directo al cuadro principal, aunque por obvios motivos, desde la partida no era la favorita para quedarse en el trofeo. Cinco jugadoras del top 100 presentes y muchas expertas en esta superficie se adelantaban como candidatas, pero el nombre de la colombiana fue tomando fuerza día a día, partido a partido.

Apenas cedió un set en su camino al título, y precisamente fue en la intensa final donde terminó derrotando a la eslovena Tamara Zidansek, 93 del mundo, por 5-7, 6-3, 6-4 en casi tres horas de partido. Un partido enérgico, de muchos nervios, pero que demostró la garra de la colombiana de imponerse ante los diversos momentos adversos que tuvo el partido.

En el primer set, la europea se mostró con mayor soltura y una enorme confianza. Desde el fondo era poco penetrable; cualquier pelota cómoda en la derecha era una oportunidad para poner a arder la bola y dejar en riesgo a Osorio, que aunque llegó a ser la primera en quebrar, terminó cediendo en el tramo final del set.

“En el primer set ella jugó muy bien, pero yo tampoco le estaba jugando como le tenía que jugar”, revela. “Allí traté de pegar y hacer lo que ella hacía, pero me tomaba la iniciativa por la derecha, me abría un poco y tenía que estar defendiendo”.

Foto: William Mora / Oficina de Prensa.

Pero estar en desventaja no era motivo para dejar de pelear para ninguna de las dos jugadoras. Con Zidansek sacando 5-4 para ganar el primer parcial, sucedió un game de devolución perfecto que puso a Camila viva en el partido. La cuestión era mantener el servicio, pero la cucuteña no pudo llevarlo a cabo. Un nuevo quiebre puso a la eslovena con otra oportunidad de tener la ventaja, la cual esta vez no desaprovechó.

El set de ventaja elevó a la top 100. Su intención era dar la estocada final y poder conquistar, finalmente, su primer evento WTA. Llegó a estar dos veces con quiebre a favor y se notaba en mejor forma de cara a lo que restaba.

Sin embargo, el empujón del público que se presentó en el Country Club de Bogotá fue vital para darle vida, pero también una decisión propia de Osorio: disfrutar. “Decidí no estresarme tanto porque quería ganar y me desesperaba. Quería ganar más puntos porque sentía que no estaba sumando tanto; pero me solté, me reí en muchos momentos y disfruté de la final. Eso me ayudó”. Así, en un abrir y cerrar de ojos Camila pasó de ser dominada a dominar; de estar 2-3 abajo a ganar cuatro games seguidos y poner la final en completa igualdad.

Ese envión fue decisivo para el set final. Camila se dio cuenta que tenía cerca la oportunidad y estaba dispuesta a tomarla, pero también era momento de muchos nervios, estar tan cerca del objetivo podía hacer que la mano temblara. Un quiebre en el quinto game fue fundamental para encarrilar la victoria, una ventaja que tuvo que defender con los dientes al superar siete oportunidades de quiebre en dos juegos, cinco de ellos en el momento donde sacó para partido.

Y ante la primera oportunidad llegó el éxtasis. Una pelota en la red de Zidansek puso a Camila a arrodillarse ante el polvo de ladrillo. No se lo creía. Sencillamente lo había logrado. Fue capaz de conquistar una corona especial para las colombianas; fue capaz de demostrar que tiene la madera para estar entre las mejores del mundo.

Con este, son siete los títulos WTA de sencillos que acumula Colombia en su historia, seis de ellos logrados en la Copa Colsanitas (cuatro por Fabiola Zuluaga, uno por Mariana Duque y uno por Camila Osorio), mientras que el restante lo logró en 1999 Zuluaga en Sao Paulo.

“Tener este torneo es muy importante para mí porque es un trampolín al no tener eventos tan grandes en Sudamérica. Significa demasiado saber que esto me da la oportunidad de jugar torneos un poco más grandes, así que toca aprovechar con los pies en la tierra”, confiesa.

Con el logro de ser la colombiana más joven en ganar un torneo WTA de sencillos y la tercera jugadora que, tras recibir un wildcard, se queda con la corona (Zuluaga en 2002 y Schiavone en 2017), Camila Osorio viajará esta misma noche a Estados Unidos para jugar la próxima el WTA 250 de Charleston, evento donde recibió una excepción especial por llegar a las instancias finales en Bogotá.

La sonrisa no se la quita nadie. La alegría del primer WTA siempre va a quedar en el recuerdo. Ahora seguirá el trabajo duro porque, como ella misma lo dice, esto no termina aquí. El trabajo de ser de las mejores del mundo apenas está comenzando.

La Copa Colsanitas WTA 2021 es una realidad gracias al apoyo de Colsanitas, Claro, Zurich, Americana de Colchones, Hotel Estelar La Fontana, Yonex, Gatorade, Polar, W Play, Ministerio del Deporte, IDRD, Federación Colombiana de Tenis, Liga de Tenis de Bogotá, RCN Radio, El Tiempo y Win Sports.

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